En una fase previa, se amplió el sondeo de la nave central donde apareció la sala de oración, lo que permitió documentar la cimentación de la “Bimá”, la plataforma elevada desde la que se leía la Torá y se desarrollaban las principales partes del servicio religioso. Este hallazgo supuso un paso clave en la identificación de los elementos característicos de la sinagoga utrerana.
Avances recientes en la excavación
Actualmente, los trabajos han avanzado con una prospección geofísica realizada el 25 de agosto mediante georradar, que ha abarcado el inmueble al completo, la iglesia, el claustro y el patio trasero. El resultado ha sido un mapa de anomalías, entre las que destaca una localizada a los pies de la nave del Evangelio, que presenta características compatibles con la posible ubicación de la mikvé.
La delegada de Cultura, María José García Arroyo, ha subrayado que “cada fase de la investigación nos acerca más a comprender la magnitud histórica de este espacio, que testimonia la huella de la comunidad judía en Utrera”.
El valor patrimonial de la mikvé
La mikvé es un elemento esencial en cualquier sinagoga, ya que constituye el espacio dedicado a los rituales de purificación, fundamentales en la práctica del judaísmo. Según la ley judía (Halajá), debe contener agua natural, proveniente de lluvia, manantial o pozo, y mantenerse en constante renovación. Aunque no todas las sinagogas disponen de una, su presencia subraya la importancia del edificio religioso.
De confirmarse su hallazgo, la sinagoga de Utrera se convertiría en la única conservada en la provincia de Sevilla y en la segunda en toda Andalucía, junto a la de Córdoba.
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