Del Club Taurino Italiano
Morante de la Puebla reaparece en Verona para recibir el Premio “Opera Taurina”
El galardón (un Minotauro en bronce creado por el artista florentino Silvano Porcinai, maestro en la fundición que emplea la misma técnica del gran Miguel Ángel) fue entregado en un acto dirigido por el presidente del Club, Paolo Mosole y el vicepresidente Gaetano Fortini en la histórica ciudad de Verona donde se congregaron aficionados de toda Italia que promueven la Fiesta de los Toros en un país no taurino sin el apoyo de ninguna institución.
En la bienvenida al torero cigarrero el presidente de la entidad tuvo palabras de profundo agradecimiento para Morante, por todo lo conseguido y por su concepto del toreo del que es máximo referente que desde siempre fascinó a los aficionados italianos de este Club. También puso en relieve su trayectoria artística a lo largo de tres décadas vividas por y para el toro destacando su técnica, su valor, su arte y su ejemplo tanto estético como ético.
En una emotiva conversación el maestro recordó sus inicios, el apoyo recibido por su padre y su vocación torera a temprana edad y como fue poco a poco forjando autónomamente su concepto del toreo sin mirarse en otros espejos.
Morante tuvo palabras de agradecimiento hacia Rafael de Paula “que fue muy exigente conmigo, pero porque quería prepararme para que fuera el mejor, quizás porque veía en mí su proyección”.
"De todas formas ", añadió el sevillano, "no he tenido mucha suerte con los sorteos y prueba de eso es que no he podido indultar ningún toro"
También habló de su pasión por el fútbol y su admiración por Zinedine Zidane (jugador del Madrid y la Juventus de Turín) ya que su forma de jugar es como un baile. También el toreo es un baile, que puede ser trágico. El toreo es una Fiesta, y muchos lo consideran una diversión, pero es mucho más profundo y dramático".
Al finalizar el acto recordó su última tarde del 12 de octubre, de la que tiene muchos recuerdos algunos muy bonitos, otros menos, “aunque ojalá haya otra tarde más alegre que esa”.
Tras una recepción de gala en su honor, la intensa jornada finalizó con una visita a la Arena de Verona (donde tuvieron lugar varios festejos taurinos a lo largo de la historia) en cuyo ruedo Morante de la Puebla dibujó unos lances a la verónica, marca de la casa, despertando el entusiasmo y la ilusión de los numerosos aficionados presentes.
Así terminó un acto para la historia que es una prueba más de que el Toreo es un Arte, porque traspasas fronteras y porque también en tierras italianas se puede entenderlo y vivirlo con pasión.
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