jueves, 4 de junio de 2026

Conferencia en Tabladilla

Rafael Torres y Luque Teruel, "la sevillanía" en el Palco de la Real Maestranza

En el Salón de Actos del Colegio Tabladilla de Sevilla tuvo lugar un interesante coloquio taurino entre dos sevillanos de relevancia en las tardes de toros en el ruedo maestrante.

Los protagonistas fueron el torero Rafael Torres y el juez José Luque Teruel, quienes, en diálogo distendido, pusieron en valor su labor desde el Palco de la Presidencia de la Real Maestranza, uno como asesor taurino y el otro como presidente.

La velada, a pesar de que transcurrió durante más de hora y media, se hizo corta por la temática tratada y por el interés de los aficionados presentes, estando moderada por el abogado, y sobre todo aficionado, Manuel Fernández Leal, quien condujo la tertulia con la eficacia y solvencia que le da su contrastada afición.

En Tabladilla se escuchó a Rafaelito, como se le conoce en el mundo del toro a Rafael Torres, su particular historia de cómo fueron sus comienzos de becerrista, su escapada a Madrid para participar en “la oportunidad” de Carabanchel en Madrid, su vuelta a Sevilla para trabajar de tapicero, “mientras llegaban los Vázquez, quienes me llevaron hasta tomar la alternativa de manos de Curro Romero”. Sus triunfos en la Maestranza, su cambio de carnet de matador a banderillero, “porque a pesar de mis buenas tardes seguía más tieso que una regla”. Siendo la etapa de banderillero en la que más pudo disfrutar de su profesión, “siempre bien colocado con todas las figuras del toreo del momento”. Hasta su última tarde del 12 de octubre de 2002, donde a las órdenes de Dávila Miura se cortó la coleta. Poseyendo el hito de ser el torero que más paseíllos ha hecho en el albero maestrante.

También hubo tiempo para anécdotas divertidísimas, como cuando el subteniente Salmerón, un militar de la época de cuando hizo la mili en el aeropuerto de Sevilla, lo quiso fusilar por no quererse subir con él en una avioneta “que daba miedo por las piruetas que hacía en el cielo y a la que le dije, mi subteniente yo ahí no me subo ni muerto, ni con usted ni con el general…”, o cuando tras brindarle un toro a Dalí, éste lo invitó a su casa y compartió con el genial pintor, su mujer Gala y “dos hippies que llegaron por allí, con los pelos largos y su guitarra”, una tarde inolvidable.

Por otra parte, también se pudo ver la cara más cercana de Luque Teruel, un presidente hecho a sí mismo, con una afición al toro por encima de todo, al que le tiene un respeto máximo y que tiene siempre un afán: “aprovechar las buenas energías de todos los protagonistas de una tarde de toros, para sacar el máximo rendimiento y que todo salga bien, para disfrute de los aficionados y de sus protagonistas”.

José Luque, que es hijo del que fuera gran banderillero Andrés Luque Gago, tiene la afición metida en el tuétano, no en vano su padrino de bautismo fue Luis Miguel Dominguin, a la postre jefe de filas en aquella época de su padre.

Luque Teruel también dejó momentos brillantes con la narración de cómo fueron los indultos de “Cobradiézmos” y “Orgullito”, o la concesión del rabo a Morante de la Puebla, un hecho que ya le vaticinó al torero cigarrero cuando ejercía de juez en el Juzgado de Coria del Río, y al que le sentenció: “algún día cortarás un rabo en la Maestranza y yo seré ese día el juez de plaza que te lo conceda”.

Dejando claro ambos protagonistas que “el valor para decidir” en el palco presidencial de la Maestranza, siempre debe de imperar con el rigor lógico de una plaza de primera como es la de Sevilla, pero con la virtud de la honestidad y la ecuanimidad en defensa de todos los protagonistas de los festejos, el toro, el público y el torero.
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