jueves, 4 de junio de 2026

Asistió el Rey Emérito

Dos orejas para Morante de la Puebla en un Domingo de Resurrección con gran expectación y el público desatado

Comenzó la temporada taurina en Sevilla con el primer “No hay billetes” colgado en la puerta de las taquillas y un ambiente por todo lo alto.

La Maestranza lucía como siempre, impoluta, en una de las tardes más importantes del calendario taurino y que nadie se quiere perder, de ahí que la reventa estuviera por las nubes y el personal ávido de experimentar sensaciones fuertes, aunque en algunos momentos no se correspondiera realmente lo que sucedía en el ruedo con lo que percibían en el tendido.

Morante de la Puebla, tras cortarse la coleta no hace ni seis meses en Madrid, eligió a su Sevilla para volver a torear, porque como bien dice “Hace mucha falta en el toreo”; y de nuevo parece que se va a echar a sus espaldas toda la responsabilidad, tirando del carro y llenando las plazas.

El caso es que hoy, en su regreso, ha cortado dos orejas al cuarto de la tarde tras una faena de compromiso y exposición. Morante, que ya dejó a “Gentil” un contundente quite por verónicas y revolera, comenzó el trasteo andándole hacía los medios, sometiendo la embestida con muletazos de tanteo y alternándolos con trincherillas. El broche de esa primera serie fue la de un molinete muy garboso. Todo fluía con naturalidad. La faena continuó con la mano derecha, el mejor pitón del toro, y por ahí dejó dos pases perfectos, plenos de mando y temple. Por el izquierdo también lo intentó, pero el toro por ahí no se dejó. Luego vino el toreo sobre las piernas, con suavidad, sin tirones, para cuadrarlo para la muerte con unos adornos con sabor a tauromaquia antigua. Y lo firmó todo con una gran estocada que bastó. Y entonces la pasión general se desató, y el presidente Gabriel Fernández, una vez más se contagió del ambiente, con más de uno embriagado de exceso de alcohol, y concedió las dos orejas, lo que hace que la Maestranza siga teniendo un listón de exigencia más que justita.

Morante en su primero lo intentó, pero el toro, colorao y con unas hechuras perfectas para embestir, salió muy blando, terminando ayuno total de fuerzas, lo que imposibilitó el lucimiento del cigarrero. Buen volapié final.

Roca Rey se llevó el mejor lote y no terminó de gustar. Y eso a pesar de que cortó la oreja del quinto, también generosa en su concesión, tras un trasteo en el que primó más la cantidad que la calidad. Lo mejor la estocada.

Con el segundo, el mejor de la tarde, tampoco hubo acople de verdad. El valor no se le puede negar al peruano, y sobre ese palo armó la faena, con un comienzo de rodillas de exposición y un final por bernadinas en la misma línea. Pero entre ambos puntos, comienzo y final, debía de haber explotado la faena con el aprovechamiento de los viajes largos y profundos de “Custodiador” y eso no llegó.

Sin embargo, a David de Miranda le pasó todo lo contrario que a Roca Rey, él se llevó el peor lote y hasta cobró una tremenda voltereta en el sexto, sobrero sustituto del devuelto titular por romperse un pitón, cuando en un alarde de compromiso y de justificarse en una tarde que se le estaba evaporando, se fue a los medios para comenzar por estatuarios la faena. El toro le echó mano de forma muy fea, aunque por fortuna todo quedó en el susto. El toro tras este trance se fue quedando sin recorrido y todo lo que le sacó el de Trigueros fue a base de exponer y de jugársela. Aguantó miradas y parones y tras unas manoletinas de ay, más que de olé, dejó una estocada que le valió una oreja.

El tercero, el más manso de todos, se refugió en tablas y de ahí no salió, por lo que al de Trigueros le resultó imposible darle un pase en condiciones.

Y todo esto sucedió ante la mirada de un espectador de excepción, don Juan Carlos I, Rey Emérito de España, que tampoco se quiso perder la vuelta a los ruedos de Morante de la Puebla y al que los tres diestros brindaron las faenas de sus primeros toros, en lo que ha sido la primera corrida organizada por José María Garzón de Lances de Futuro, tras casi cien años de gestión continuada de la Empresa Pagés.



FICHA DEL FESTEJO
Domingo 5 de abril de 2026. “Domingo de Resurrección”. Plaza de toros de la Real Maestranza de SEVILLA. 1º festejo de abono. Lleno de “No hay billetes” y tiempo primaveral.

Seis toros de GARCIGRANDE: bien presentados y mansos en líneas generales. 2º y 5º con más posibilidades para el lucimiento. El 6º fue devuelto y sustituido por otro de la misma ganadería.

MORANTE DE LA PUEBLA (catafalco y azabache cristalizado con las medias blancas): estocada ligeramente desprendida (silencio); gran estocada (dos orejas).
ROCA REY (ciruela y oro): pinchazo y estocada (saludos); estocada (oreja).
DAVID DE MIRANDA (celeste y oro): pinchazo hondo caído y cinco descabellos (silencio); estocada (oreja).

Observaciones
-Antes de iniciarse el paseíllo sonó la Marcha Real y tras finalizar se guardó un minuto de silencio por los matadores de toros Rafael de Paula y Ricardo Ortiz, por el rejoneador Álvaro Domecq y por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz.
-Morante de la Puebla recibió desde el tercio una gran ovación antes de salir el primer toro de la tarde.
-En el palco de los maestrantes estuvieron el Rey Emérito, don Juan Carlos I, y su hija, la Infanta Elena, acompañados por el Teniente de Hermano Mayor de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Marcelo Maestre León.
-Al final del festejo los tres espadas actuantes subieron a saludar al Rey Emérito.
-El festejo fue el primero organizado por Lances de Futuro, quien vistió al personal de plaza con un nuevo uniforme.
-Al ruedo le sobró albero o le faltó compactación.

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