jueves, 4 de junio de 2026

Cortó una oreja al cuarto

López Peregrino, un novillero veterano con proyección de futuro

La tarde invitaba a estar en cualquier sitio menos en los ardientes escaños de la Maestranza. Hacía 40º, o sea temperatura de pleno verano, y la novillada de Guadaira no estaba saliendo como para tirar cohetes. Pero en esto que saltó el cuarto, “Cobrador”, colorado de 504 kilos y unas hechuras perfectas. Y allí estaba esperándolo López Peregrino, un jerezano con más de tres años de novillero con picadores y que, a pesar de sus veintisiete años cuenta con un escaso bagaje. Su personal contabilidad había sido la de una novillada en su tierra en 2025 y ésta de Sevilla, que a su vez era la primera de este año, por lo que tenía la oportunidad perfecta para reclamar un mejor puesto en el escalafón menor y sobre todo encarar una próxima alternativa.

Javier supo ver desde salida al buen novillo y se dispuso a hacerlo todo para el lucimiento de ambos. Lo cuajó a la verónica, tanto en el recibo como en su quite. Con unos lances muy templados y de paso para adelante, ganando siempre terreno y rematando también por derecho con las clásicas medias.

La cuadrilla también hizo las cosas perfectas. Juan Melgar señalando arriba y toreando a caballo. Lidiando Mambrú. Y pareando Daniel Duarte y Fernando Pérez, que se desmonteraron.



Así que los aficionados estaban expectantes por si ambos, toro y torero, serían capaces de mantener este ritmo en último tercio, y en efecto fue posible. El novillo tenía un son excelente, con el defecto de escarbar en los inicios de la primera arrancada, pero una vez que iba, acometía con una clase excepcional que supo aprovecharla el novillero. La faena la construyó casi en su totalidad con la mano izquierda. Con series llenas de toreo despacio y dando una impresión de que es un torero al que hay que cuidar y seguir de cerca porque tiene temple natural. No hubo ni un pase de cara a la galería y sí muy buenas maneras. Como el cartucho del pescao inicial que ligó a una serie con la izquierda de mucha calidad. Naturales a pies juntos de frente y abriendo el compás. Sin retorcimientos con la derecha y siempre con el denominador común del temple. Los ayudados por alto y por bajo finales precedieron a una estocada ligeramente desprendida en los medios, justo cuando la faena ya estaba hecha. El novillo murió en el mismo emplazamiento con la boca cerrada y resistiéndose a doblar. Se le concedió una oreja de las de verdad.

En su primero no pudo hacer mucho por su mansedumbre y falta de fijeza. Aun así, le tapó defectos y dejó su carta de presentación como anticipo de lo que vendría en el cuarto.

Ruiz de Velasco también es un torero de concepto clásico como ya demostró en su paso por la Maestranza como novillero sin picadores en 2024. Y en esta vuelta, ya con los del castoreño, corroboró una lógica evolución, pero por el mismo palo de la sobriedad. Su primer golpe de atención fue la excelente media que dejó en su quite por chicuelinas al segundo de la tarde. Y ya con los de su lote, evidenció que también quiere ser torero.

Con su desrazado primero manejó bien el capote y con la franela empezó el trasteo con un pase cambiado con la muleta plegada. La faena fue de unipases por el corto y poco repetidor viaje del novillo. No pudo haber conjunción, pero sí buenos muletazos aislados sobre todo por el pitón derecho. Igual que con el sexto, otro mansito, al que también volvió a dejar un buen manojo de verónicas, y que se colaba continuamente por el pitón izquierdo, mientras que con la derecha tenía un viaje algo más claro. El burgalés lo aprovechó y tras comenzar de rodillas, le pudo robar algún derechazo largo y templado, siempre y cuando no le tocara la muleta, si no se violentaba y enganchaba.

Martín Morilla, el más placeado de la terna, solo pudo lucirse con el capote, tanto en los saludos de recibo como en sus quites, en los suyos y en el que hizo en el cuarto por chicuelinas. Luego sus dos novillos se desfondaron en el caballo, sobre todo en sus primeros puyazos y llegaron sin recorrido a la muleta, además el quinto agravado con un volantín. El de Morón no pudo pasar de voluntarioso.



FICHA DEL FESTEJO
Domingo 31 de mayo de 2026. Plaza de toros de la Real Maestranza de SEVILLA. 19º festejo de abono. Novillada con picadores. Menos de media entrada y calor sofocante (40º).

Seis novillos de GUADAIRA procedencia Jandilla: bien presentados y de poco juego en líneas generales por su falta de casta y de fuerzas. El mejor el 4º, noble y de mucha clase.

LÓPEZ PEREGRINO (celeste y oro): estocada con ligera travesía y tres descabellos (silencio); estocada ligeramente desprendida (oreja con petición de la segunda).
MARTÍN MORILLA (verde esperanza y oro): media atravesada y pinchazo hondo (silencio); pinchazo, estocada corta atravesada y dos descabellos (aviso y silencio).
RUIZ DE VELASCO (azul pavo y oro): trasera tendida y un descabello (petición y vuelta al ruedo); estocada caída (leve petición y saludos).

Cuadrillas:
Picando destacó Juan Melgar en el 4º y El Legionario en el 6º.
Buenas lidias de Daniel Duarte en el 1º y Mambrú en el 4º. Con las banderillas se desmonteraron Daniel Duarte y Fernando Pérez en el 4º.

Presidencia:
Gabriel Fernández Rey sin complicaciones.

Observaciones
Debutaban en la Maestranza como novilleros con picadores López Peregrino y Ruiz de Velasco.
La ganadería de Guadaira volvía a Sevilla tras su última comparecencia en 2018.
Y desde la lidia del tercer novillo hubo mucho polvo en suspensión por la sequedad del ambiente, que se hubiera solucionado volviendo a regar el reseco albero.
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