Las calles del centro histórico de Sevilla han visto pasar la Custodia de Arfe donde esperaban el paso del Corpus Christi altares y otros ornamentos, que vestían este recorrido con principio y fin en la Catedral de Sevilla, que ha vivido hoy una de las jornadas más importantes de su calendario litúrgico, en torno al misterio de la Eucaristía y a la presencia real de Cristo en el Santísimo Sacramento.
Este día festivo en la capital andaluza, con temperatura agradable este año, ha concentrado a miles de personas en las calles para ver esta procesión en la que va una representación de todas las hermandades y cofradías que existen en la ciudad hispalense, así como representantes de todos los estamentos políticos, eclesiásticos, civiles y militares que se suman al cortejo de este día para acompañar al Corpus Christi después de asistir a la Eucaristía que ha oficiado el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses.
“La vida pública necesita verdad moral”
Corpus en Sevilla, Dios en la calle. Jueves eucarístico, del rito y la memoria, en la Catedral y en unas calles veladas de juncia y romero. Jueves de la caridad fraterna, con el templo metropolitano estrenando el altar del Jubileo restaurado, y una Iglesia que se prepara para recibir al papa León XIV en España.
Mañana del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, como introdujo el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses, en su homilía, durante la misa con la que comenzó la jornada en la nave del Crucero de la seo, que fue concelebrada por el obispo auxiliar, monseñor Teodoro León, el cabildo Catedral y una nutrida representación del clero diocesano.
“No celebramos un símbolo vacío ni recordamos simplemente una tradición del pasado”, ha aclarado el arzobispo, que ha subrayado cómo la Iglesia “confiesa sin vacilación” que “en la Eucaristía está verdaderamente presente el mismo Señor, con su Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad”. “Por eso, la Eucaristía es el centro de la vida de la Iglesia”, y “hablar hoy del Corpus Christi no es hablar de una devoción más entre otras. Es -ha añadido- hablar del corazón de la Iglesia, del corazón del sacerdocio, del corazón de cada parroquia, del corazón de Sevilla cristiana”.
En referencia a la procesión que ha seguido a la misa, don José Ángel ha señalado que “no se trata de un adorno folclórico, ni una mera tradición heredada, aunque la tradición tenga un gran valor y deba ser custodiada con gratitud”. Se trata de “una proclamación pública de fe. Es la confesión de que Cristo camina con su pueblo”.














