jueves, 4 de junio de 2026

Novillos ideales de Talavante

Emiliano Osornio, un mexicano que sabe torear

Una cosa es torear y otra dar pases. Y eso se pudo apreciar claramente en el cuarto festejo del abono sevillano. Cuando Emiliano Osornio citaba en el sitio, con la muleta cogida por el centro del palillo, los riñones encajados y dibujando una media circunferencia en el trazo del muletazo, eso era torear. Justamente lo que apenas hicieron sus compañeros de terna Tomás Bastós y Julio Norte. Eso sí, ellos cortaron las orejas y el mexicano, sin suerte en el sorteo, escuchaba algunas palmas de consolación de los pocos aficionados que se habían enterado de la película.

A excepción del lote de Osornio, la novillada de Talavante dio un juego para salir por la Puerta del Príncipe e ir derechos a la notaría para escriturar un buen piso de lujo en el Aljarafe, por ejemplo. Pero qué va, Bastos y Norte se fueron sin atravesar tan ansiado pórtico por no haber terminado de aprovechar esas embestidas de ensueño que los hubiera puesto en el taco.

Julio Norte cortó un total de dos orejas, una y una, y se hartó de dar pases. Si bueno fue su primer novillo, un bonancible utrero que por no pecar ni levantaba el morro del suelo para incomodar a su matador, aun mejor fue el sexto, con algo más de poder, lo que le daba un plus a todo lo que le hicieran. El de Salamanca, muy dispuesto, se autoimpuso el dar rienda suelta a su afán de dar cantidad de pases en detrimento de buscar la pureza de los mismos. O lo que es lo mismo, ser fiel a la tauromaquia moderna en la que impera la cantidad a la calidad.

Y más o menos lo mismo le pasó a Tomás Bastos, otro novillero que volvía a Sevilla precedido de un buen ambiente por sus triunfos en otras plazas, pero que no pasó de dejar algún muletazo aislado de calidad. Mientras que el festín de buenas embestidas que le brindaba su lote se iba al desolladero arrastrado por las mulillas. El ejemplo más claro fue en el quinto, cuando el portugués tuvo que recurrir a las clásicas bernardinas finales porque no había manera de que se calentara el personal. Aun así, pudo arrancar una oreja sobre todo por su eficacia con la espada.

Una lástima que alguno de esos cuatro novillos no cayeran en el lote de Emiliano Osornio, porque si con los desrazados que le tocaron pudo dejar los mejores muletazos de la tarde, con alguno de los anteriormente comentados fijo que el resultado hubiera sido impresionantemente bello. Habrá que seguir de cerca a este mexicanito, que no se da coba y que además tiene unas formas que recuerdan a los clásicos de la tauromaquia, los que interpretaban el toreo para adentro y para abajo...



FICHA DEL FESTEJO
Martes 14 de abril de 2026. Plaza de toros de la Real Maestranza de SEVILLA. 4º festejo de abono, 1ª novillada con picadores. Un tercio de entrada y tiempo primaveral.

Seis novillos de TALAVANTE de procedencia Núñez del Cuvillo: terciados, cómodos de cabezas, desiguales de hechuras y menos 1º y 4º, ideales para torear, todos muy justos de raza y de fuerzas, pero sobrados de nobleza. 5º y 6º con una clase y dulzura excepcionales. 2º, 3º, 5º y 6º ovacionados en el arrastre.

EMILIANO OSORNIO (sangre de toro y azabache): dos pinchazos y estocada desprendida atravesada (silencio); pinchazo hondo trasero y caído (palmas).
TOMÁS BASTOS (blanco y plata): estocada caída perpendicular y un descabello (aviso, petición y vuelta al ruedo); estocada desprendida (aviso y oreja).
JULIO NORTE (rosa y oro): estocada caída (oreja); pinchazo bajo y estocada (oreja).

Cuadrillas:
Con las banderillas se desmonteraron en el 5º Joaquín Oliveira y José Luis Triviño.

Observaciones:
Emiliano Osornio y Julio Norte debutaban como novilleros con picadores en Sevilla.
Al final del festejo Julio Norte salió en hombros por la Puerta Principal.
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